viernes, 24 de diciembre de 2010

Nueve y nueve minutos in the afternoon


Soy de esas personas a las que navidad les entristece más que les alegra... En Madrid, las luces brillan como nunca, y la gente sólo piensa en celebraciones, mientras tanto yo sólo deseo dormir a gusto.


Los últimos días del año siempre son los más raros, el tiempo pasa de forma diferente, es como si después de más de trescientos días de normalidad, el tiempo hubiese decidido no seguir su curso de siempre, como si se hubiese congelado, de pronto y sin previo aviso.

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